Cómo mejorar la comunicación y el trabajo en equipo con formación corporativa:
el caso de La Sirena
La comunicación, la colaboración y la cohesión entre equipos se han convertido en factores decisivos para el rendimiento de las organizaciones. Sin embargo, después de años marcados por cambios profundos en la forma de trabajar, muchas compañías se enfrentan al mismo desafío: cómo volver a conectar a las personas, fortalecer las relaciones internas y alinear los comportamientos con los objetivos del negocio.
La experiencia desarrollada junto a La Sirena demuestra cómo una estrategia de formación corporativa centrada en las personas puede generar mejoras tangibles tanto en la experiencia de empleado como en la experiencia de cliente.
El reto: recuperar la cohesión y la conexión entre equipos
Tras la pandemia, La Sirena identificó una realidad compartida por muchas organizaciones: los diferentes colectivos de la empresa habían vivido experiencias muy distintas que impactaron directamente en las dinámicas de trabajo.
Por un lado, los equipos de tienda afrontaron un periodo de elevada exigencia operativa, con una importante carga física y emocional. Por otro, los equipos de estructura desarrollaron gran parte de su actividad en remoto, lo que generó una progresiva desconexión relacional y una reducción de los espacios informales de interacción.
Como consecuencia, comenzaron a aparecer desafíos relacionados con la cohesión, la coordinación y la colaboración entre áreas. La organización detectó la necesidad de reforzar la confianza, reconstruir relaciones y generar nuevas dinámicas de trabajo conjunto que favorecieran tanto el bienestar de las personas como los resultados del negocio.
Por qué una formación estándar no era suficiente
Cuando los retos están relacionados con la comunicación, la colaboración o los comportamientos, las soluciones tradicionales suelen quedarse cortas.
La Sirena no buscaba un programa formativo centrado únicamente en contenidos técnicos. El objetivo era impulsar cambios reales en la manera en que las personas interactuaban, trabajaban juntas y afrontaban los desafíos diarios.
Para conseguirlo, era necesario diseñar una intervención totalmente adaptada a la realidad de la organización, teniendo en cuenta su cultura, sus objetivos estratégicos y las particularidades de cada colectivo.
Antes de plantear cualquier acción, fue imprescindible dedicar tiempo a comprender el contexto, escuchar a los equipos y detectar qué comportamientos era necesario reforzar para generar un impacto sostenible.
Una metodología centrada en las personas y en el negocio
La transformación de actitudes y competencias requiere experiencias de aprendizaje diferentes.
Por ello, el proyecto se construyó sobre una metodología experiencial en la que las personas dejaron de ser receptoras pasivas de información para convertirse en protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
Las acciones desarrolladas combinaron:
- Dinámicas de team building.
- Actividades colaborativas.
- Espacios de reflexión compartida.
- Simulaciones de situaciones reales.
- Sesiones centradas en comunicación, escucha y feedback.
- Acciones orientadas al desarrollo de la inteligencia emocional.
Este enfoque permitió trasladar los aprendizajes al entorno laboral de forma inmediata, favoreciendo cambios observables en las dinámicas de trabajo y en las relaciones entre equipos.
La evolución del proyecto: de la cohesión a la orientación al cliente
Uno de los factores que ha contribuido al éxito de la iniciativa ha sido su capacidad para evolucionar junto a las necesidades de la organización.
2023: reconstruir relaciones y fortalecer la cohesión
La primera fase estuvo orientada a recuperar la conexión entre las personas después de un periodo especialmente exigente.
El foco se centró en generar confianza, fortalecer las relaciones internas y mejorar la cohesión de los equipos.
2024: impulsar una comunicación más efectiva
Una vez consolidada la cohesión inicial, el siguiente paso fue trabajar competencias relacionadas con la comunicación interpersonal.
La escucha activa, el feedback, la claridad en las conversaciones y la coordinación entre áreas se convirtieron en los principales ejes de trabajo.
2025: aprendizaje continuo y mejora constante
La estrategia evolucionó hacia formatos más ágiles y prácticos, incorporando acciones adaptadas a las necesidades específicas del negocio y favoreciendo una cultura de mejora continua.
2026: impacto directo en negocio y experiencia de cliente
La fase actual pone el foco en dos grandes objetivos.
Por un lado, reforzar el trabajo en equipo, la corresponsabilidad y el alineamiento en los equipos de estructura.
Por otro, potenciar la orientación al cliente en los puntos de venta, trabajando aspectos como la recomendación comercial, la iniciativa, la confianza y la capacidad de identificar necesidades para ofrecer un asesoramiento más personalizado.
Formación retail: cuando el conocimiento no es suficiente
En muchas organizaciones del sector retail, el conocimiento de producto ya está consolidado.
Sin embargo, el verdadero diferencial suele encontrarse en las competencias relacionadas con la atención al cliente.
En el caso de La Sirena, el reto no consistía en transmitir más información sobre productos o procesos, sino en ayudar a los equipos a integrar la venta consultiva de manera natural dentro de la experiencia de compra.
Para ello, las acciones se centraron en desarrollar habilidades como:
- Escucha activa.
- Empatía.
- Comunicación cercana.
- Capacidad de recomendación.
- Seguridad en la interacción con el cliente.
- Adaptación a diferentes perfiles de consumidor.
El objetivo final es mejorar la experiencia del cliente desde el primer contacto, facilitando interacciones más útiles, personalizadas y orientadas a aportar valor.
Resultados de una estrategia de formación alineada con la realidad de la empresa
A lo largo del proyecto, las iniciativas desarrolladas han permitido trabajar competencias clave para el desempeño profesional y la colaboración organizativa:
- Comunicación efectiva.
- Escucha activa.
- Feedback.
- Empatía.
- Trabajo en equipo.
- Adaptabilidad.
- Orientación al cliente.
- Cohesión y colaboración.
La intervención ha alcanzado a más de 1.500 participantes entre 2023 y 2026, consolidando una estrategia de aprendizaje conectada tanto con las necesidades de las personas como con los objetivos del negocio.
Qué pueden aprender otras organizaciones de esta experiencia
Uno de los principales aprendizajes de este proyecto es que la formación genera un mayor impacto cuando se diseña a partir de la realidad específica de cada organización.
Las competencias relacionadas con la comunicación, la colaboración o la orientación al cliente no se desarrollan únicamente mediante contenidos teóricos. Requieren experiencias que permitan reflexionar, practicar y trasladar los aprendizajes al día a día profesional.
Cuando el aprendizaje se conecta con la cultura, los comportamientos y los objetivos estratégicos de la empresa, se convierte en una herramienta capaz de impulsar cambios sostenibles y generar valor tanto para las personas como para el negocio.
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